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MANUFRACTURAS

Hay muchos guantes esparcidos por la tierra seca.

Sucios, rotos, arrugados o retorcidos, adoptan formas imposibles y abstractas que evocan manos cansadas.

Cada señal de desgaste en su piel justifica el esfuerzo de los largos periodos que han pasado al aire libre hasta que son sustituidas, desapareciendo en el olvido como si nunca hubieran soportado el peso del trabajo.

Así pues, los guantes y los hombres son una misma memoria invisible, que nos recuerda que el progreso devora a quienes lo sustentan.

Pero también en su silencio inerte reside una resistencia: como huellas fosilizadas, estos guantes hablan de vidas anónimas que sostuvieron las partes visibles e invisibles de nuestro mundo. No son meros restos abandonados; son testigos silenciosos de una dignidad que se aferra, negándose a desaparecer, incluso cuando todo intenta borrarla.

"Cada guante abandonado es un testimonio de esfuerzo y dignidad."