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CORROSIÓN (fotografía experimental)

El agua salada, capaz de oxidar rápidamente los metales duros y corroerlos hasta hacerlos desaparecer. También puede limpiar heridas y reparar la delicada piel humana gracias a sus propiedades antisépticas.

El metal sufre una transformación, un deterioro irreversible, igual que la piel de un pescador cuando se ve sometida a diario a una combinación de agua salada, luz solar, viento, humedad, frío y calor.

En el pasado, los tondos se utilizaban en la arquitectura y el arte, y uno de sus principales usos era representar a las figuras importantes de la época.

En muchas culturas, el círculo se asocia con la perfección, pero ¿puede ser perfecto algo que se ve transformado por el paso del tiempo y castigado por los elementos?

Los japoneses celebran el wabi-sabi, un concepto según el cual reconocen que todo es efímero y que la belleza reside en la imperfección.

Teniendo en cuenta estas reflexiones, presento CORROSIÓN, una serie de retratos de pescadores impresos sobre tapas metálicas circulares a partir de negativos de formato medio. Se trata de una obra de fotografía experimental en la que también reciclo materiales.

Es, sin duda alguna, una obra viva, en constante transformación.